La tragedia de la A-3 en Arganda reabre el debate sobre la vulnerabilidad en la conservación de carreteras

El trágico accidente registrado a las 04:50 horas en el kilómetro 25 de la autovía A-3, a la altura de Arganda del Rey en sentido entrada a Madrid, vuelve a poner sobre la mesa la extrema peligrosidad a la que se enfrentan diariamente los trabajadores de mantenimiento de la red viaria. En el siniestro, un camión de mercancías que transportaba porcelana colisionó por alcance contra un vehículo pesado de mantenimiento y ambos impactaron posteriormente contra una máquina que realizaba labores de pintura sobre las marcas viales de la calzada.Como consecuencia de la violenta colisión, el conductor del camión de mercancías, un hombre de 63 años, falleció en el acto tras quedar atrapado y aplastado por su propia carga, requiriendo la intervención de los Bomberos de la Comunidad de Madrid para rescatar su cuerpo. Por su parte, el operario de 54 años que operaba la máquina de pintura salió despedido por el impacto y sufrió lesiones de extrema gravedad, entre ellas una fractura abierta de pierna y una fractura de cadera, siendo estabilizado por el SUMMA 112 y evacuado de urgencia al Hospital Gregorio Marañón. El accidente provocó el corte total de la A-3 en sentido capital durante horas, obligando a establecer desvíos por la R-3, la M-220 y la avenida de Madrid.

Un “escudo humano” frente al tráfico nocturno

Desde la perspectiva sindical del sector de conservación (USIC), este nuevo suceso en Arganda no puede tratarse como un mero lance del tráfico o una noticia trágica más. Los operarios de carreteras actúan como verdaderos escudos humanos, desempeñando tareas esenciales como la pintura de calzadas, reparación de baches, señalización provisional o atención de emergencias mientras el resto de vehículos circula a escasos metros.

Las cifras de la Dirección General de Tráfico (DGT) reflejó la dimensión sistémica del problema: solo durante el año 2025, 154 siniestros de tráfico vinculados a trabajos de mantenimiento en carretera, en los que 26 operarios fueron directamente atropellados en la calzada o arcén y otros 128 resultaron afectados dentro de sus vehículos. La inmensa mayoría de estos accidentes son atropellos o colisiones por alcance provocados por vehículos ajenos a las obras, causados principalmente por excesos de velocidad, distracciones al volante e incumplimientos de la señalización provisional.

Desde USIC se denuncia que esta elevada exposición al peligro contrasta duramente con las condiciones laborales del sector. Asimismo, denunciamos que la normativa de seguridad vial y prevención resulta obsoleta para el volumen y la velocidad del tráfico actual. Sigue siendo habitual que la integridad física de los operarios dependa de la colocación manual de conos o balizas luminosas en vías de alta velocidad, sin contar con la protección suficiente de barreras físicas continuas o vehículos de absorción de impactos de forma obligatoria.

Exigencias del sector: Seguridad real para volver a casa

Ante episodios trágicos como el ocurrido en Arganda, en USIC no cejamos en reclamar medidas urgentes e integrales:

  • Reconocer la peligrosidad excepcional: Se exige que el Convenio Colectivo General del Sector de la Construcción y el marco marco específico COEX reconozca explícitamente el riesgo intrínseco de atropello y la peligrosidad de sus funciones y deje de estar regulado por un PLUS de conservación irrespetuoso con los trabajadores.
  • Jubilación anticipada: Reclamamos la aplicación del Real Decreto 402/2025 para regular la jubilación anticipada en actividades de elevada peligrosidad laboral.
  • Inversión tecnológica y protección activa: Demandamos la implantación obligatoria de vehículos de absorción de impactos, barreras físicas de separación, señalización inteligente y el apoyo constante de patrullas de las Fuerzas de Seguridad en trabajos en calzada.
  • Control y severidad sancionadora de la DGT: Se exige intensificar los controles de velocidad y sancionar con la máxima dureza las imprudencias en zonas de obras, recordando que las campañas de vigilancia revelan que 9 de cada 10 denuncias en tramos de obras se deben a excesos de velocidad.

Como recuerdan los propios profesionales bajo lemas como “¡HAZTE VER!” o “No somos números, somos vidas”, detrás de cada chaleco reflectante, máquina de pintura y camión de mantenimiento hay una persona que trabaja para proteger a la sociedad y que tiene el derecho inalienable de regresar sana y salva a su hogar.


 Otras fuentes:

Comparte esta noticia en tus redes